Páginas de nuestro blog

miércoles, 22 de noviembre de 2017

NAVIDAD 2017 - ¿POR QUÉ LLORABAS JESÚS? por César Carús Arnáiz

Hermano hoy te vine a ver 
y te he encontrado llorando. 
Grande era tu padecer 
y la pena me fue ahogando. 

Poco a poco la tristeza 
su fuerza fue mitigando 
y la calma, la entereza 
terreno le fue ganando. 

Nos consolamos los dos, 
mutuamente, como amigos. 
Del Padre vamos en pos 
y nosotros sus testigos. 

Triste estabas, mi Señor 
y te quise contentar. 
En mi mente, con amor, 
me acordé de aquel cantar: 

“Vamos niños al Sagrario, 
que Jesús llorando está, 
pero en viendo tantos niños, 
muy contento se pondrá. 

No llores, Jesús, no llores, 
que nos vas hacer llorar, 
que los niños de este pueblo, 
te queremos consolar. 

Vamos niños al Sagrario, 
que Jesús llorando está, 
pero en viendo tantos niños, 
muy contento se pondrá.” 

Somos dos almas gemelas 
en pos de un mismo destino. 
No necesitamos velas, 
pues conoces el camino. 

Llegan tiempos de recuerdos. 
Tiempos de contar contigo. 
Y decir a tantos lerdos, 
que, Tú, hermano, eres amigo. 

Tú, enarbolaste en Belén 
la enseña de Salvación 
y en el Calvario también, 
por amor, la Redención. 

De esa manera alcanzaste 
del Padre, en su mismo Nombre… 
cuánto Tú le suplicaste: 
el perdón para el propio hombre. 

Un día crudo de invierno 
naciste en aquel Portal. 
A tu Cuerpo débil, tierno 
lo azotaba el vendaval. 

Los Ángeles, los pastores 
prestos fueron a adorar 
y los reyes soñadores, 
también fueron al lugar. 

Te llevaron sus presentes 
y se cambiaron de ruta; 
pues Herodes y sus gentes 
atacar querían la gruta. 

Ellos se vieron burlados 
y comenzó la matanza. 
El Padre Dios, desdichados, 
no bailaba vuestra danza. 

Y con este Nacimiento 
nos llegó la Navidad. 
Aquel grandioso portento 
fue nuestra felicidad. 

El Buen Dios, una vez más, 
me ha enrolado en este vuelo. 
Dijo: no pierdas compás 
y me ha colmado de anhelo. 

Desde esta humilde atalaya 
contemplo con alegría, 
que la verdad nunca falla, 
si es dicha a la luz del día. 

La alegría que me embarga 
me llena a mí de ilusión; 
que para todos sea larga 
y brote del corazón. 

FELICES FIESTAS: AMIGOS 

GRAN GOZO, DICHA Y BONDAD 

A VUESTROS SERES QUERIDOS. 

EN COLUNGA ES NAVIDAD. 


César Carús Arnáiz

lunes, 20 de noviembre de 2017

Marcha en COLUNGA

Colunga. Hoy 18 del 11 de 2017, a las cuatro y media,  por tercer año consecutivo, comenzaba  desde la Isla hasta Colunga la marcha en rechazo a la violencia de género. Lo cierto es que acudió poca gente, no creo se pasase de cincuenta personas. Se terminó delante del Ayuntamiento. Una vez allí el Señor Alcalde dio las gracias por la asistencia, y dos de sus Concejales, leyeron unos folios recordando una a una todas las victimas y a sus hijos, que también fueron víctimas de esta barbarie, de horror y sin sentido.


Seguido, todos los allí presentes, tomamos una cinta de color malva. Cada una de éstas tenía el nombre de una víctima y la provincia donde se produjo. Éstas cintas se ataron de un árbol. Para finalizar se guardó un minuto de silencio. A mí, ver todas las cintas atadas en el aquel árbol no sólo me recordó a las victimas, también el sufrimiento de tantas  familias. Ojalá  que toda la  sociedad nos concienciemos y nos respetemos, para poder vivir en paz, sin este sin sentido que sólo trae desgracia y sufrimiento. Para estas mujeres y sus hijos inocentes, D .E. P.   y a sus familias, que tengan la fuerza necesaria para luchar, que se haga  cumplir la ley  por todo lo que les arrebataron de manera tan cruel, y horrorosa.



                                                                                                                                                     Maruja

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Sala de Loreto

Hoy, día 7 de Noviembre,  a las 17 horas, daba comienzo, la conferencia ¨Felicidad, salud y longevidad¨ a cargo del Dr. José A. Flórez Lozano, Catedrático, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Oviedo. y Organizada por Mesa Intersectorial de Salud local.


Fue una conferencia  que, a mi, no me importaría volver escuchar; pues el Dr. Flórez, muy amablemente de forma  amena , nos explicó  como  nuestro día a día puede ser mas feliz y sosegado, a la vez de darnos pautas para ello. Nos puso ejemplos de personas muy  longevas a las que la edad no les impide estar vitales, felices y ayudar a otras personas necesitadas. El Dr. Flórez  se refirió a que es mas importante el ser que el tener, y eso, yo creo es cierto. Dicen: "no es más feliz el que más tien, sino quien menos necesita".
Se refirió a a personas que son felices dedicando  sus vidas desinteresadamente en  ayudar a los demás. Un ejemplo  fue Teresa de Calcuta.
Lo cierto es que es una lástima la escasez de público, quizás fue la meteorología... En Colunga, el Área de Cultura, nos trae muchas cosas gratuitamente que nos aportan conocimientos, y nos animamos muy poco.
Al escuchar charlas como la de hoy, te dan autoestima y te animan a ver el paso de los años en positivo y que podemos, dentro de nuestras posibilidades y limitaciones, ser mas felices y hacer más felices también a los de nuestro entorno. No estar dando vueltas al artrosis,  y a la tensión. Tendremos que convivir con los achaques  de la edad y no pretender  tener veinte años siempre, ni tampoco pensar que por tener años somos ya un desecho humano.

Maruja

viernes, 20 de octubre de 2017

Xente del Sueve

Manolín, de Bucial y Vitorina, de Lliberdón.
Posando pa la máquina de retratar, n´ Espineres,  n´Agostu 2017, cuando yos entregaren el premiu na Fiesta L´Asturcón.
Yo, Manolín Cortina Fernández, nacíu n’El Bucial, una casería ente Pernús y Pivierda, quiero agradecer a la Xunta d’ACAS y también a la Xunta Alministrativa de los pastos del Sueve, esti honor de Pastor Mayor de 2017. Ya en 2008 –y lu dieréis a mio Pa, porque la mía ye una familia que siempre vivió nes altures d’esti monte.
Naquellos tiempos de miseria, desde mio casa, que ye bien probe, nos iviernos prendíamos cuatro vaques casines que subíamos a estos pastos de marzo a noviembre porque xunta casa, namás teníamos un praucu bien pequeñu, aunque cuando lu segábamos a guadaña abultábanos grande abondo. Al baxar teníamos ya dos o tres xatinos qu’habíen nacíu nel branu.


Antes de los 10 años ya subía yo con mio Pa a veles. D’aquella acolumbré y contemplé estes grandes camperes, cuetos y foyos y daquién me dixo al veme así d’arremelláu qu’esti prau tan descomanáu tenía 5 mil Hectaries. Eso debe ser munchísimu, pensé yo pa escontra mí.

Al pasu los años fuimos creciendo los míos hermanos y yo, y con nós crecía la reciella. Un añu, mio Pa compró una yegua asturcona na feria d’El Infiestu y el ganáu fue medrando y aumentando hasta llegar a xuntar siete vaques y cinco asturcones, tou ello gracies al nuestru trabayu y a esti benditu Sueve.
Nos atapaceres de la Seronda, xuntábomonos los vecinos pa facer les esfoyaces y los vieyos contaben cuentos y cómo fueren los tiempos pasados. Alcuérdome de mio Pa, Julín, cuando nos contó un día que subió a ver el ganáu y llevó un segote y un sacu; fue hasta Los Vasos, que ye un sitiu onde hay un manantial al que pueden llegar con dificultá les persones, pero non les vaques porque hay que pasar ente fileres de piedres mui xuntes de dos o más metros de altor. Ente estes piedres nace un buen pastu y como mio Pa yera pequeñu y flacu diba segotiando y metiendo en sacu puñadinos de pación pa da-y a una vaca mientres la cataba y poder sacar un cuartillu de lleche pa facer unes farrapes pa comer… y nun nos aburríamos, asina yera como vivíamos antes, en la naturaleza siempre, con poques coses pero felices de ayudanos unos a otros.


Gracies a toos por escúchame.

Esti papelucu, en bable, fue fechu por el mio amigu Enrique G.O.

jueves, 24 de agosto de 2017

chocolatada en San Hilarión

 mañana Viernes dia 25 ,se inician las fiestas de San Hilarión en el Solribero de Colunga,
para cojer energia, comenzamos con una chocolatada,la cual se  servira  sobre las seis de la tarde, una vez terminados los juegos infantiles,en las fiestas de este año  nos faltan varios vecinos del barrio,a quienes echaremos de menos   la ultima  nos dejo   este mes de Agosto, fue  Ernestina,  hace tres años tambien nos dejo su marido Jaime, los cuales  formaron una familia numerosa de siete  hijos    uno de ellos  Miguel , estos años atras formaba parte de la comisión, de fiestas ,
para Ernestina, Jaime ,y todos los que nos dejáron,este año  como años atras  que  D, E, P,

lunes, 31 de julio de 2017

MUEBLES PACOLI

EXPOSICIÓN Y VENTA DE MUEBLES PACOLI


La familia Pacoli, hace unos 17 años, inauguraban  en un solar de su propiedad en la carretera general
con dirección a La Isla (a la altura de Loja), una nave dedicada  a exposición y venta de muebles. Tanto Borja, como Omar, muy jóvenes, pusieron toda su ilusión en realizar un proyecto que, Pacoli -su padre- , por circunstancias del destino, no pudo realizar.
Nave antigua, ya derribada
Tampoco los hijos pudieron llevar a cabo el proyecto en el mencionado lugar, ya que después de pelear, y pelear, en el mes de Septiembre del año 2016, la nave fue derribada. Para las personas que no entendemos de leyes , ni de burocracia, nos parecía injusto, pues era un negocio de el cual vivían estas familias. No era molesto, no contaminaba y daba puestos de trabajo tan necesitados en este tiempo.

Nave nueva
Después de disgustos, tristeza, e impotencia, Borja y Omar, con perseverancia y ganas de seguir con su  proyecto, ésta tarde  27 de julio del 2017, en  la carretera que va a la playa (un lugar bien situado),  reabrían  de nuevo  la mueblería  PACOLI. Con muebles muy modernos y con una buena decoración, solo queda desear, a toda la familia, salud y suerte para trabajar y salir adelante.



lunes, 12 de junio de 2017

Boroña

La boroña preñada es uno de los platos típicos de Asturias y a la vez de los más antiguos.  Hoy se disfruta en las  fiestas y es costumbre hacerla en casa  para el día de Pascua. Está muy buena por todo lo que lleva dentro (chorizos, lacón, panceta, etc.). Antiguamente era el sustento diario (borona de maíz sin rellenar) ya  que al pan de trigo no podía llegar la mayoría de la gente.

Maribel

condimento de la boroña
preparada con la masa
lista con les berces pa meter a cocer
lista pa degustar

Pa  la gente que vivía en las aldeas, la boroña fue un alimento muy importante en la época de escasez, pues en casi  todas las casas se sembraba maíz; es la materia prima para elaborar la boroña o la torta, que se cocía en la chapa de las cocinas de leña o carbón. Es la misma masa para hacer las dos cosas. La boroña preñada da mucho  trabajo. Antiguamente se cocían en las fornas tradicionales que, desafortunadamente, fueron desapareciendo. Éstas las había que preparar para buscar el punto de cocción,  pues sino te podías encontrar  con  el alimento crudo o  quemao.
Sin embargo en los hornos de la cocina de leña, aunque el sabor no sea igual, se van mirando y dando vueltas, cambiando la verdura a medida que esta se va quemando. La verdura con la que se envuelve la masa también pueden ser hojas de castaño secas, además de berzas.

el  llabegon  o el gravante
La harina de maíz es un alimento natural y sano, puesto que el cereal no contiene gluten. Así es que, puede ser apto para gente celiaca. Hay que decir también, que su cultivo da mucho trabajo teniendo en cuenta años atrás en el núcleo rural  no había los medios ni la maquinaria que hoy se dispone. Pa empezar, para poder abonar la tierra con el cuchu (estiércol), lo tenían que cargar  en los carros. Al principio en aquellos que roncaben llamados "del país"; más tarde, en los carretones o carros de ruedas de rayos.seguidos  estos tenian las ruedas de goma,  hasta la llegada de los tracores,Después se llabraba (araba) con el llaviegu (arado de madera). Más adelante, ya vinieron  los gravantes: éstos eran de hierru y se terminaba mas pronto la tarea. A continuación, pa allanar la tierra, se usaban los rastros (cuadros de madera con un rollu con pinchos de hierru) una vez sembrado el cereal. Entre Abril y Mayo, seguía el trabajo de sayar (limpiar)  y cuidar hasta  los meses de Octubre y Novienbre, época de  recogida. Después  de esto, venían las famosas esbillas (se hacían entre varios vecinos: un día en casa de uno y otro día en la de casa de otro). El último día se celebraba con sidra dulce pa los críos; vino dulce pa les mujeres, y sidra o vino pa los hombres; galletas, nueces, manzanes asaes, o ablanes. A esto se le llamaba el  ramu o la garuya.

cestu  de esgranar el maiz,  les panoyes, el tarucu, y la peñera,

Pa este trabajo valían mayores  y niños; sólo era dejar en la panoya dos hojas de les mejores, para seguido hacer les riestres (ristres). Éstes les solían hacer los hombres,pues al tener mas fuerz,a quedaban mas segures. Después se colgaban en los horros (hórreos) para secar, pa después  esgranar (desgranar) y llevar a moler. Esto se hacía en molinos de agua,  ubicados en los ríos, a los cuáles los burros o caballos eran los encargados de portar el grano del cereal y  regresar con la harina. Una vez peñerada (tamizada), estaba  lista  para empezar a hacer la masa de la boroña.

les riestres del maiz curando en el horru
Desde haz varios años, se empezaron hacer los festivales de boroña en varios puntos de Asturias. Uno de éstos fue Colunga, dónde se hizo varios años en la Plaza del Monumento  y en la plaza cubierta, impulsado y trabajado por los socios de la Asociación de Comerciantes, y Empresarios, la cuál, funcionó varios años. Fue una lástima  que se dejara de hacer; atraía mucha gente a esta villa y era muy  guapa. Si es cierto que daba mucho  trabajo.  Cuando nos piden por una ración x dinero, algunas veces  nos parez cara, pero si se supiese les vueltes que hay que dar a esa ración, dejaríamos hasta propina, pues en mi humilde opinión, tanto la gente que trabaja en la mar, como la del campo, no está bien remunerada ni valorada por el sacrificio  y trabajo duro que les toca vivir día tras día.



Maruja

viernes, 19 de mayo de 2017

Un recuerdo para Julio y Plácido

Cuando los vecinos se nos van, se les echa de menos

El día dos de este mes de Mayo, se nos fue Julio; conocido por los vecinos como Julio el de la Tati. Así se llama su mujer, la cual regentó el bar “EL PUENTE´´ en Solrriveru . Aunque ayudó en el negocio y la ganadería, su oficio fue conductor de transportes.

El día diecisiete de Mayo, también nos dejó Plácido el de Pura. Vivía en El Ferreru. Después de su jubilación se pasaba los días en la casina que tenía para sus cosas en la huerta del Solrriveru, donde disfrutaba plantando y cuidando, como si de un jardín se tratara. A la vez de entretenimiento, le servía de terapia y rehabilitación. Plácido también fue conductor de camión y de carrocetas.

Fueron dos hombres muy conocidos en esta zona por sus oficios. Dos vecinos más que echaremos de menos, trabajadores, cordiales, siempre en su línea, y a sus cosas, a sus familias.


Tati y Alberto, como a Pura, Mª Ángeles, Gemma, ánimos y adelante

A Julio y a Placido, que D. E. P.

Maruja

Participamos en el II Concurso de narración breve “Palabras Mayores" de Castropol

El Ayuntamiento de Castropol convoca el II Concurso de narración breve “Palabras Mayores” en el que podrá participar cualquier persona con edad igual o superior a 60 años.

El tema de la narración será libre: vivencias, anécdotas, historias reales o ficticias, recuerdos, etc. La obra- cada participante podrá presentar dos como máximo- estará escrita en castellano o gallego-asturiano. El plazo para concursar termina el 31 de marzo próximo.

Se establece un único premio que consistirá en un diploma y un lote de libros, así como la publicación del escrito en la página web www.castropol.es. La personas que resulten premiadas se comprometen a acudir, personalmente o por delegación, a recibir el premio y leer la obra premiada en el acto público que tendrá lugar durante la celebración del IV Festival de la Ostra del Eo, “En Castropol, somos la Ostra” entre los días 28 de abril al 1 de mayo.

No hemos tenido suerte esta vez...¡Enhorabuena al ganador y a la finalista!



Este es el relato que presentó Maruja:

"Aunque no es igual haber nacido en ciudad, o en una aldea de Villaviciosa los recuerdos de lo vivido, tal vez son parecidos. Yo tengo muchos: el nacimiento de mi hermano menor (nos mandaron, junto con mi otro hermano, a casa de una vecina mientras mi madre daba a luz ayudada de una partera muy conocida en aquel entorno. La señora nos ayudó a nacer a cientos de bebes. La recuerdo con su maletín, vestida de negro y muy amable), el fallecimiento de mi bisabuelo, mi primera maestra, mi primer día de clase…

A la escuela, iba acompañada de otras niñas, y si llovía, calzábamos les madreñes y a batallar con el barro del camino, pues aún no había carretera.

Los juegos del recreo en la escuela eran: saltar a la comba, hacer un círculo cantando canciones (se llamaba el corro), el cascayu (se marcaban varios cuadros en la acera, se tiraba un trozo de teja e íbamos moviéndola). Saltando, algunas veces, los niños que estaban en otra aula - por provocar- nos lo borraban todo. Igual nos pasaba con el juego de la palilla. Nos daba rabia pero no nos peleábamos demasiado. Y si ocurría, lo solucionaban nuestros maestros con un cachete o castigo; y a callar, no fuera que se enterasen nuestros padres y el castigo fuese doble.

Cuando me prepararon, el párroco, y las catequistas, para mi 1ª Comunión, de este día -aparte del vestido y algún regalo-, recuerdo, después de terminar la ceremonia, un chocolate con bizcochos que me hizo una prima de mi abuela. Me sentó muy bien, ya que había ayunado desde la noche anterior y tampoco yo lo tomaba con frecuencia.

Un día al llegar de la escuela, mis padres tenían funcionando un aparato de radio en casa. Dos o tres años después, llegaba el primer televisor al bar del pueblo. Yo tenía 10 años. Allí veíamos los programas infantiles y cuando salían los dos rombos, ya sabíamos que aquello no era adecuado para menores; ya nos íbamos pa casa. Tampoco olvido cuando íbamos a la fiesta de los Mártires al pueblo de mis abuelos paternos, donde jugábamos todos los primos, y a la fiesta del Carmen que celebraban en el pueblo, donde vivía mi tía. Como éramos muy pequeños, el utilitario de mis padres para poder llevarnos a los tres hermanos era el burro. Recordándolo me da la risa, ¡¡éramos tan felices!!

Como no había maquinitas ni nuevas tecnologías, la tarde del domingo junto con mis amigas recortaba los vestidos de aquellas mariquitas de época. Recuerdo jugar con una muñeca que me habían regalado. Un día, la bañé, y como la cara era de cartón se rompió y pillé un buen disgusto, pues solo tenía aquella.

Yo recuerdo ser feliz pues, cuando se tiene poco, se valoraba mucho más

A la tarde, después de clase y merendar una onza de chocolate o, a veces, media, según estuviese la economía. Alguna vez me tocó merendar el cocido que no me gustaba a mediodía y mi güela lo guardaba en el hornu, para la merienda. Después me mandaban a buscar las vacas o cebar las gallinas y recoger los huevos, también a ayudar a recoger los cacharros de cocina y algunas veces fregarlos. Esto no era explotación, sino necesidad.

Tampoco tuve paga semanal ni mensual. Tenía una hucha compartida con mis hermanos y cuando en las fiestas los tíos o familiares nos daban una, dos o cinco pesetas, yo siempre las metía en ella pero mis hermanos lo gastaban y a mí me daba mucha rabia.

Los domingos, sí me daban para comprar en la tienda del pueblo un chupa-chups o unos caramelos. Con una peseta me daban 10; costaban a perrona y lamía hasta el papel.

Cuando yo me crié, no se hablaba de derechos de explotación, ni de acoso o de maltrato. Tampoco nos llevaban al psicólogo si traíamos malas notas un castigo, y aplicarse para la próxima, Debo decir que no tuve muchos castigos, ni en la escuela ni en casa, porque creo que he sido bastante obediente. Total, si protestaba por no querer hacer lo que me mandaban, lo tenía que hacer igual; y si preguntaba, la contestación era: “Pues tiene que ser así”.

Aquellos años de niñez, los recuerdo con nostalgia, al no conocer otra cosa. Pues en el pueblo nos criamos todos con las mismas carencias. Me pareció muy bonito; mis padres me dieron lo que pudieron y me aportaron lo que sabían, cariño, y valores; saludar, ayudar, dejar pasar a las personas mayores, o sentarse, etc. Hoy, algunas veces, cambiamos el ser, por el tener.

Con 15 años, de lunes a sábado los pasaba en Villaviciosa, compaginando el aprendizaje de costura, y el de cocina. Me quedaba en casa de la modista, y trabajaba en la cocina en un restaurante donde se hacían bodas y banquetes. Entonces existían pocas escuelas de hostelería. Recuerdo hacer durante unos meses un cursillo del ministerio de trabajo (Programa de Promoción Profesional Obrera PPO) donde acudimos varios jóvenes, nos enseñaban entre otros: coctelería, canapés, presupuestos comerciales, seguridad e higiene. Al finalizar nos dieron un carné que aún conservo.

Esto a mí me gustaba, y trabajé en ello hasta los 22 años. Me casé y seguí con los pucheros, además de desempeñar otros oficios: esposa, madre, abuela, economista, enfermera, limpiadora, etc. Y todo ello sin título ni salario, pues el trabajo de ama de casa es así. Hoy, si mi trabajo -como el de tantas mujeres- hubiese sido otro, estaría jubilada.

Y aquí sigo; ilusionada con acudir al CDTL como si regresara de nuevo a esa otra escuela que nos brinda poder adquirir conocimientos de tecnología, para estar escribiendo esto. Haciendo una recopilación de estos años pasados tan deprisa, con alegrías y sinsabores, me gustaría haber sido un poco más útil a la sociedad, y me alegra que estas generaciones encuentren más comodidades que las vividas en mi generación y en las de nuestros antepasados. Si con lo vivido, aporté un pequeño granito de arena me doy por más que satisfecha."


Diploma recibido por Maruja
Este es el relato que presentó Enrique Granda:

ESCOLARIDAD

En primer lugar quiero agradecer al ayuntamiento de Castropol este concurso de relatos, pensado para participantes mayores de 60 años. Yo contaré como fue mi escolaridad y más cosas. 

Mi primer curso escolar fue a los cinco años en una escuela rural de un pueblo costero. A la escuela llegaba en mil novecientos treinta y seis un maestro llamado Donías, a quien teníamos que llamar Don Donías. Cuando nos daba clase de política, cosa de la que nosotros no entendíamos nada, nos sacaba del aula y nos colocaba a todos en el corredor de un horreo y el desde abajo explicaba en voz muy alta la lección para que la vecindad se enteraran bien, era mas menos ¼ de hora, tocaba una campanilla al empezar y al terminar, solo para decirnos que no había Dios, ni tampoco cielo ni santos, que eso era cosa de curas, que lo comentáramos en casa con los padres; todos lo fuimos diciendo.

Las madres se pusieron de acuerdo para hacer una reunión, como nadie quería hacerla en su casa por miedo a represalias, se citaron en un tendejón; después de una deliberación acordaron, poner al profesor el seudónimo de “Hai-lu” (hay Dios). Como este señor residía en otro pueblo cercano, toda la vecindad o casi toda cuando lo veían subir o bajar en bicicleta, abrían una ventana y le decían repetidamente: “hai-lu, hai-lu“. Debió parecerle muy mal porque no volvió.

Al curso siguiente vino otro maestro, buena persona, llamado Don Antonio, era muy voluminoso y le pusieron de mote “TOLINÓN”. La “tolina” es el delfín que los pescadores ven con frecuencia en primavera alimentándose de los bancos de pesca de sardinas o bocartes.

Después se cerro la escuela dos años. 

En el tiempo que se suspendieron las escuelas, como yo era el hermano más pequeño, y no podía hacer otros trabajos como los hermanos mayores, me mandaban todos los días con cuatro vacas a cuidarlas a un monte comunal próximo, no teníamos cuentos (ya había cuentos de Calleja, pero no había con que comprarlos), tebeos, móviles ú otros juguetes; con una fesoria (azada) pequeña que me hizo mi padre, jugaba en el monte cuando llovía y corrían pequeños arroyos; con tapinos hacía presas sucesivas y en la más alta tiraba pequeños trozos de palo a modo de lanchas, les iba abriendo y estos improvisados barcos las recorrían todas; También buscaba nidos de pájaros en la primavera. Así pasé más de un año.

Un día vi venir lejos cuatro personas con un caballo, cuando se acercaron el caballo iba muy enjaezado con silla, alforjas, etc., los cuatro hombres rodeados de cananas y escopetas muy lustrosas, iban de caza. Yo al verlos tan majestuosos, un tanto alejado, caminé tras ellos; a mí aquello me parecía como una fiesta, después de un tiempo ellos se percataron, se pararon y me hicieron señales con el brazo que siguiera hasta ellos; al llegar a ellos me dicen: chico, ¿tu no estabas más abajo cuidando vacas?, contesté: si, son les de papa, ¿ y donde están?, me preguntan, estarán ellí, contesté yo. Hablaron entre si y se decían: hay llevarlo donde lo vimos; uno de ellos se montó en el caballo y otro me aupó detrás. Cuando llegamos al sitio, ¡las vacas ya no estaban!, el señor me pregunta: ¿por donde volvéis a casa?, yo le contesto: por junto a una casería que se llama “El Candongu”, para allá fuimos y un poco antes de llegar ya las vimos en un sembrado, yo le dije al señor: ¡eses son!, y ambos seguimos en el caballo hasta la casa para dar excusas y pagar daños.

La dueña no se incomodó nada y nos ayudó a sacarlas de su finca, no quería cobrar daños porque estaba muy agradecida a mi padre ya que ella aún tenía en la guerra a su marido y un hijo y mi padre iba de cuando en vez a cabruñarle la guadaña para que ella y una hija pudieran segar para sus vacas. Este señor le dijo: el daño que hayan hecho no lo va a pagar su padre, lo voy a pagar yo, pues fuimos mis compañeros y yo quienes le dijimos que si quería aprender a cazar viniera con nosotros; la señora volvía a insistir en que no iba a cobrar, el señor mete la mano al bolsillo y le da dinero. El señor, no conforme con haber pagado, vuelve a montar y me pregunta: ¿dónde está tu casa?, yo le digo: por el camino arriba (hay como 1 km), me llevó a mi casa, ¡las vacas habían vuelto solas!, ya estaban en la cuadra y mi padre preparado para ir a buscarme montado en un burro blanco que teníamos; eran las doce del mediodía, cuando de ordinario las vacas llegarían sobre las cinco de la tarde, para avisarme de la hora de volver, subían a un cerro alto próximo a casa y hacían sonar fuertemente un cuerno, que aún se conserva, a modo de trompeta. El señor le explicó todo a mi padre y se autoinculpaba de lo acaecido.

Cuando tenía nueve años, en 1940, se abría nuevamente un colegio en la capital del concejo, sus profesores eran Hermanos de la Salle, tenia 4 aulas, tres para primaria y la cuarta le llamaban Clase de Comercio, donde los más aventajados, que hubieran terminado con buenas notas tenían posibilidad de estudiar contabilidad por partida doble con libros “Diarios Mayor y Balances”, así como Álgebra, un Idioma, Taquigrafía y Cultura y Urbanidad.

Yo después de haber pasado por las primarias tenía la posibilidad de pasar a esa aula, si en primaria había muchos alumnos en cada una, en esta última éramos unos veinte, como comenté los más aventajados, de allí aprovechando bien los dos cursos, salieron muchos contables. Este colegio era una Fundación y los exámenes los hacían una Comisión Técnica elegida por la familia fundadora; se cerró este colegio en 1946, dado que el capital fundacional se había quedado pequeño, se había abierto inicialmente en 1907.

Yo acudía diariamente desde mi domicilio familiar en un pueblo a 7 Km., en los inviernos salía de mi casa aún sin amanecer y regresaba ya oscurecido, por caminos rurales llenos de barro y charcos, en “madreñes”, porque no había para comprar botas, sin prendas de abrigo que tampoco había, no tenía guantes, llevaba los libros en una mano, no tenía ni cabás ni cartera y en la otra mano una espuerta de mimbre con la comida: una botella de leche y una torta de harina de maíz para todo el día. A mitad de camino pasaba un río y en los inviernos había grandes heladas en sus cercanías. Ya de mayor, le comentaba yo a mi madre el por qué no llevábamos al menos unas manoplas, que hubieran servido unos calcetines viejos, ella me mira con tristeza y me dice que los calcetines valen para siempre, de los tobillos para arriba no se gastan y de los tobillos para abajo se remiendan. Tampoco sufríamos por estas estrecheces ya que no conocíamos otras cosas mejores.

Poco tiempo después de empezar al colegio, aquel señor que me trajo a casa en caballo cuando yo estaba en el monte “llendando vaques” y se escaparon por ir tras ellos cuando iban a cazar, nos pidieron (la familia) llevarles leche todos los días, vivían en el centro urbano de la parroquia a 1 Km. de nuestra casa, si antes caminaba 7 Km. para ir al colegio ahora ya era uno más, primero iba por caminos de atajo, ahora tenía que rodear otro que era el de ocho, ó sea que entre ir y volver eran 16 Km. diarios, ya que por la mañana tenía que dejar la lechera y recogerla por la tarde, así 6 cursos. Cuando yo tenía 14 años e iba a la clase de Comercio, ese mismo señor salía por las tardes a darme la lechera y verme los deberes que traía del colegio, quería seguir mi progreso escolar.

Cuando se cerró el colegio, este señor llamó a mi padre a su casa, para comentarle ¿que iba hacer yo ahora al cerrarse el colegio?, mi padre le contestó: pues trabajar en el campo como sus hermanos; este le insinúa que verían bien que ingresara a trabajar en su fábrica, ya que el contable que tenían se iba a jubilar y me vendría muy bien a mi estar allí antes de la jubilación para ir haciéndome con el manejo administrativo de su fábrica que era de la rama del metal, tenía 22 trabajadores y en la que trabajé 40 años. Tendría para escribir un año más. 


Menán
  

Diploma recibido por Enrique