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jueves, 23 de mayo de 2019

Paseín por Fanu, Lliberdón


 Acabante subir la cuesta la carretera: la capilla.
 Antes de ver ninguna persona, vemos animales.
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  Paseín por Fanu, Lliberdón.
 Preciosa pumaradina.
 Cuenca del ríu Pivierda.
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 Camín de Pivierda.
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 Subiendo a los depósitos. 
 Picu Pienzu.
 San Martín de Vallés, Villaviciosa.
 Fanu, Liberdón, Colunga.
 Los Toyos, Lliberdón Colunga.
 Pradera alpina.
 Llegando a l´antena, cadiyu d´asturcones.
 Vista de 360º
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 Mirando al sur: La Cordillera Cantábrica.
Caballlu Asturcón.

viernes, 20 de octubre de 2017

Xente del Sueve

Manolín, de Bucial y Vitorina, de Lliberdón.
Posando pa la máquina de retratar, n´ Espineres,  n´Agostu 2017, cuando yos entregaren el premiu na Fiesta L´Asturcón.
Yo, Manolín Cortina Fernández, nacíu n’El Bucial, una casería ente Pernús y Pivierda, quiero agradecer a la Xunta d’ACAS y también a la Xunta Alministrativa de los Pastos del Sueve, esti honor de Pastor Mayor de 2017. Ya en 2008 –y lu dieréis a mio Pa, porque la mía ye una familia que siempre vivió nes altures d’esti monte.
Naquellos tiempos de miseria, desde mio casa, que ye bien probe, nos iviernos prendíamos cuatro vaques casines que subíamos a estos pastos de marzo a noviembre porque xunta casa, namás teníamos un praucu bien pequeñu, aunque cuando lu segábamos a guadaña abultábanos grande abondo. Al baxar teníamos ya dos o tres xatinos qu’habíen nacíu nel branu.


Antes de los 10 años ya subía yo con mio Pa a veles. D’aquella acolumbré y contemplé estes grandes camperes, cuetos y foyos y daquién me dixo al veme así d’arremelláu qu’esti prau tan descomanáu tenía 5 mil Hectaries. Eso debe ser munchísimu, pensé yo pa escontra mí.

Al pasu los años fuimos creciendo los míos hermanos y yo, y con nós crecía la reciella. Un añu, mio Pa compró una yegua asturcona na feria d’El Infiestu y el ganáu fue medrando y aumentando hasta llegar a xuntar siete vaques y cinco asturcones, tou ello gracies al nuestru trabayu y a esti benditu Sueve.
Nos atapaceres de la Seronda, xuntábomonos los vecinos pa facer les esfoyaces y los vieyos contaben cuentos y cómo fueren los tiempos pasados. Alcuérdome de mio Pa, Julín, cuando nos contó un día que subió a ver el ganáu y llevó un segote y un sacu; fue hasta Los Vasos, que ye un sitiu onde hay un manantial al que pueden llegar con dificultá les persones, pero non les vaques porque hay que pasar ente fileres de piedres mui xuntes de dos o más metros de altor. Ente estes piedres nace un buen pastu y como mio Pa yera pequeñu y flacu diba segotiando y metiendo en sacu puñadinos de pación pa da-y a una vaca mientres la cataba y poder sacar un cuartillu de lleche pa facer unes farrapes pa comer… y nun nos aburríamos, asina yera como vivíamos antes, en la naturaleza siempre, con poques coses pero felices de ayudanos unos a otros.


Gracies a toos por escúchame.

Esti papelucu, en bable, fue fechu por el mio amigu Enrique G.O.

lunes, 3 de octubre de 2016

Paseando por las fiestas de Libardón

Aquí estoy de nuevo para seguir con mi relato y que vayáis conociendo mi historia. Como os decía anteriormente, he tenido la suerte de que un turista, haya pasado por mis tierras y ha quedado prendado ¡Halagada me siento!

Esta visita ha servido para que él sin saberlo ponga voz a mi relato. Yo seguiré acompañándole siendo su sombra y el seguirá hablando con su imaginario amigo. Sus palabras me enorgullecen y quiero compartirlas con toda persona que se acerque y se sientan conmovidas, ya sea por el recuerdo de haber vivido aquí o por lo que escuchan de turistas que han pasado y paseado por mis caminos, que han podido captar con sus cámaras imágenes de amaneceres o atardeceres, de días de niebla en el que los árboles parecen fantasmas, pero no lo son; son mi vida y la de los habitantes  de los que aquí nacieron y se quedaron.  De los que marcharon y volvieron. De los  que vinieron como turistas y también, se quedaron. Imágenes de nieve de lluvia fina, que va mojando mi tierra, de amaneceres brillantes y de atardeceres dorados, enrojeciendo a veces los últimos rayos del sol las altas montañas del Sueve.

He estado un poco "escondida" entre comillas, porque se han dado una serie de circunstancias, que me han obligado a ello, para que no decaigan las costumbres que se celebran en mis tierras. Algunas son desde tiempo inmemorial, otras son más recientes y no por ello menos importantes. El motivo ya lo iréis conociendo poco a poco, según vaya transcurriendo este relato.

MIS FIESTAS; tanto las patronales como otras y con bastante renombre son conocidas en todo Asturias, incluso en el resto de España.

A primeros de agosto, comenzaron las fiestas patronales en honor a San Roque; santo de origen francés de familia adinerada, que repartió toda su fortuna entre los pobres. Comienza el sábado al atardecer con la bajada de los carros del país desde la antigua escuela de niñas. Se engalanan con flores y algunas de las mozas, visten  trajes típicos asturianos. Son preciosos. A mí me emociona verlas tan guapas, resplandecer en la caída de la tarde cuando el sol ya se va ocultando y ellas así vestidas, iluminan el ambiente con sus sonrisas. Dentro de los carros llevan cajas de sidra natural y algo para picar durante el trayecto. Van invitando a todos los acompañantes. Los carros bajan chirriando los frenos; cantando dicen. La bajada suele durar unas dos horas. Cuando llegan abajo, hay grandes mesas donde no falta comida: tortillas, huevos cocidos, queso de Cabrales, dulces,  incluso una gran tarta. La música acompaña el ambiente y todos ríen y bailan. Yo me siento muy feliz. El fotógrafo, por lo que le oído decir a su amigo imaginario, piensa comprar alguna casa que no sea muy grande y necesite arreglos, para ponerla a su gusto. Me alegro mucho, me va facilitar mucho el seguir hablando de mí. Después, a bailar. Una orquesta ameniza el inicio de las fiestas.
Al día siguiente poco después del amanecer, se lanza el primer cohete, y le siguen varios más, para avisar a los vecinos que comienza el día grande "San Roque de Libardón".
Hacia las doce de la mañana y al sonar otra serie de cohetes "voladores los denominan" comienzan a bajar otra vez desde la escuela de niñas varios ramos, consistentes en armazones de madera adornados con grandes flores de bonitas hortensias, diría que mis preferidas, por sus bonitos y vistoso colores y en la que se cuelgan panes redondos abiertos por el centro para poderlos colgar; cestos con distintas frutas, quesos, boroñas, regalos, cuadros pintados por una artista de mi aldea, gallos, conejos, y algún cabrito.

Los ramos los van bajando a hombros hasta la puerta de la Iglesia muchachas y niñas vestidas con los trajes típicos d
el país, todo ello acompañado por vecinos y al sonido de gaitas. Al concluir el descenso, entran todos en la iglesia, donde se celebra la Misa Solemne, a la que suelen asistir coros. Emociona mucho escuchar el sonido de la gaita al terminar la Consagración interpretando el himno de Asturias, El silencio es total y alguna lágrima asoma a los ojos de los asistentes.
Al terminar la misa, suena un repique de campanas al vuelo y los mozos sacan en procesión al santo, dan una pequeña vuelta bordeando la pista de festejos acompañándole la mayoría de los vecinos.
Ya llegó la subasta de los ramos, hay que sacar fondos para hacer frente a los gastos de las fiestas. Con cada lote o panes, se regala un cupón de la once. Los paisanos, las paisanas pujan, yo me pongo muy nerviosa, ¡¡un poco más, subir la puja, un poco más!! No me oyen, pero intuyen que hay que subir y subir. Todo sea por la fiesta.

Al anochecer empieza a oírse la música, distintas orquestas amenizarán la noche, hasta el amanecer, en que no pararán de bailar todos, mozas y mozos, niños y niñas y algún que otro abuelo, evoca su pasada juventud de romerías.

Mi amigo el fotógrafo, miraba a un lado y otro. Había conocido muchas fiestas en las grandes ciudades, pero esto que veía ahora no se lo podía ni imaginar. Así que no paró de fotografiar, tomar instantáneas, que sabía iban a impactar a quien como él nunca lo habían vivido.

El lunes, había que recordar a los difuntos de la parroquia. Personas que habían vivido todo ese regocijo, pero que se habían ido para siempre. Comentó con su amigo imaginario, que tampoco eso, lo había visto nunca; estando en plenas fiestas, recordar a los antepasados fallecidos y tenerlos presente con la celebración de una misa en su memoria.

–Chico. Le comentó. –Las gentes de esta aldea, han conseguido que los ojos me lagrimeen.
 Yo me sentí emocionada en ese momento.

Por la noche, habría más orquestas amenizando la fiesta y el día siguiente, todo regocijo, "Los Juegos de los Niños" ¿Otra fiesta? Si. esta vez estaba dedicada a los pequeños, que retozaban, jugaban, corrían. Cada año suelen cambiar los juegos para no aburrirles, aunque de una manera o de otra a ellos les da lo mismo. Se divierten a raudales. Ríen y ríen y al final de los juegos, reparten juguetes a todos los niños que acuden a los juegos, tanto si han llegado los primeros en las carreras, como si no han logrado sentarse en todas la última silla al son de la música. Cada niño va recibiendo su premio como participante. Los juegos infantiles, los preparan las chicas y chicos que en su día fueron también niños y participaron ellos de esos mismos juegos. Cuando los niños de hoy sean mayores, serán ellos los que preparen los juegos a los niños que el día de mañana pasarán por aquí.


Esta es la fiesta que tienen más tradición. No se recuerda quien, ni cuando se implantó, pero desde tiempos inmemoriales, se viene celebrando.
Yo hablo por mí, pero en otra aldeas y parroquias, suelen tener la misma o parecida forma de llevarlas a cabo. Como digo es una tradición que viene de padres a hijos y me siento muy feliz de que "mi amigo el fotógrafo" haya sido en mi aldea donde lo ha descubierto.

Nuevamente por la noche, habrá baile otra vez y hacia las doce de la noche, se para la música para hace entrega del "xabalín de honor" que nadie sabe en quién recaerá hasta ese momento. Y sigue la música hasta el amanecer.

A los nacidos en Libardón, les denominan: xabalinos, debe de ser por la cantidad de animales de esta especie que albergo en mis tierras.  Y con la quema de fuegos artificiales, concluyen las fiestas de San Roque.

Continuaré relatando otras fiestas que se celebran en mi aldea lo largo del mes de agosto.


Mary Carmen de Libardón

lunes, 30 de mayo de 2016

Me presento...

¡¡Hola!! 
quiero presentarme para que, quien no me conozca, lo haga y lleve una buena impresión de mi.

Me encuentro en el seno de una familia con mucho abolengo. Formo parte de la historia de mi país.

Tengo el honor de presumir, que hubo hombres y mujeres, que supieron llegar a tierras muy lejanas y tras muchas penurias. Algunos volvieron. Otros hicieron familia y allí se quedaron, pero siempre añorando sus raíces y la tierra que les vio nacer.
Los que retornaron, donaron parte de su fortuna, en hacer escuelas para niños y niñas, casa para el médico y para los vecinos, en las que actualmente viven algunos de ellos.

Cuento con una asociación vecinal fundada a principios de 1900, que lleva mi nombre; eso me enorgullece.


Creo que voy a desvelar ya mi nombre, muchos estaréis deseando saberlo...
Me llamo Lliberdón en bable (idioma asturiano) nuestra lengua. En Castellano se dice y se lee Libardón.
Me encuentro situada en un precioso valle rodeada de montes y montañas, en la falda de una sierra, llamada El Sueve. Por ella sale el sol  y hasta que éste llega al ocaso me baña todo el día. Por mis laderas bajan pequeños arroyos que van juntándose poco a poco, aumentando  su caudal, el río se llama como yo, río Libardón. Mansamente llega hasta el mar donde unen sus aguas en la playa de La Griega.

Soy muy coqueta y me gusta que me contemplen y fotografíen, y todo el que viene a visitarme, se va encantado.
Con la niebla cubriéndome, me ven como en un cuento de hadas. Cuando cae la lluvia, me baña dulcemente y si sale el arco iris, luzco radiante. Cuando la nieve cae mansamente sobre mi y me cubre, me ven y me veo, hermosa.

Hace muchos años, sobre mi tierra, se ubicó un monasterio y los datos que de él había, tuvieron mucha importancia; es el segundo en antigüedad registrado en España.
En mi seno, también se ha trabajado en la mina, sacando carbón con el sudor de los mineros, hijos de mi tierra, nacidos casi todos en esta misma aldea.

Los agricultores y ganaderos, han conseguido que mi nombre sea conocido por todo Asturias, llevado de feria en feria, sus animales y productos naturales de la huerta. 

No puedo olvidar decir que que en mi tierra se produce las mejores manzanas y con el sudor y trabajo de sus gentes, recogen y llevándolas al llagar, consiguen sacar el rico mosto que con el reposo del invierno, se convierte en la mejor sidra del mundo.

En otra ocasión seguiré desarrollando historias de todo esto que os he contado.
Espero volver a veros para seguir con esta narración.


Mary Carmen San Cristóbal 
El Peñéu